martes, 16 de noviembre de 2010

Tocan el cielo coqueteando con el infierno


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Tras jugar 10 partidos consiguiendo una marca favorable de 6-4 con un calendario poco propicio, los Phoenix Suns se preparan para volar a la costa Este y jugar dos back-to-back ante equipos de entidad como Miami o Orlando.

Después de asombrar a todo el mundo la temporada pasada alcanzando las finales de Conferencia plantandole cara a los Lakers, Amar'e Stoudemire firmó el contrato más importante de su carrera con NY. Phoenix perdía su poder interior, uno de los mejores definidores de la liga. Para contarrestar la marcha de Stat, se fichó a Hackim Warrick, un jugador versátil que sólo había demostrado buenas maneras pero no se había consolidado en ninguno de los equipos en los que había jugado. Además, se traspasó a Leandrinho a cambio de un veterano jugador que había defraudado en Toronto, como Turkoglu, que viene con un gran contrato en vigor y multianual. Finalmente la última incorporación de renombre fue repescar de Europa a Childress.

Así, Phoenix empezaba la campaña sin un claro juego interior dominante, y demasiado juego exterior. La balanza estaba descompensada y la necesidad de poder en la zona no se veía cubierta por un Robin Lopez que no ha demostrado ser el de los PO de la temporada pasada y se lesionó a mitades de noviembre y no tiene previsto volver hasta dentro de 4 semanas. Los problemas en el juego interior de los Suns se agrandan y cada partido queda demostrado que la diferencia de rebotes con su rival es abismal. Aún así, se mantienen con un 60% de victorias en un calendario bastante duro para los de Arizona, que gracias al nivel de J-Rich y la estratosférica capacidad que tiene para jugar a esto S.Nash han podido ganar a rivales que a priori son más fuertes.

Después de los primeros 4 partidos tenía la sensación de que algo fallaba en las rotaciones y el juego de equipo. A pesar de eso, yo confiaba en Alvin Gentry y le daba tiempo, porque el equipo con las nuevas incorporaciones tenía que empezar a funcionar tarde o temprano. Pero no todo eran luces, porque no tenía del todo clara la capacidad de hacer entrar en esta química a Hedo Turkoglu. Sí, todos sabemos que es un jugador de enorme calidad, pero no es precisamente un tío muy sacrificado, como se demostró en Toronto, y si las cosas empezaban a ir mal quien te aseguraba que el turco no se dejaría llevar, y perder las ganas de jugar como el año pasado. Pero sí una cosa tiene y le sobra a este equipo es la QUÍMICA. Y estaba claro que Turkoglu, Warrick y Childress iban a involucrarse al 100%.

El principal problema de Alvin Gentry y de Phoenix en los primeros partidos fue el ataque. El catalizador del ataque, no sabía como encontrar a su jugador interior ni hacer el Pick-and-roll bien, así que en ese momento se hechaba de menos a Stat. Pero como se demostró en el año 2006, hay vida más allá de Stat, porque Nash es el hombre que hizo a Stat grande y no al revés, como se demostró con Marion, T.Thomas, Diaw, Bell,... Así que solo hacía falta TIEMPO. Y así la jugada más utilizada de los Suns ejecutada por el que mejor la domina en este juego, volvería a ser la clave del juego ofensivo. Nash, Warrick, Turkoglu, Childress, Frye, Hill, Dragic brillan pero si alguien se ha puesto el equipo a la espalda ha sido asombrosamente J-Rich que promedia más de 20pp con unos increibles porcentajes más alla de la linia de 3. Aún así Dudley y Robin Lopez han empezado el año muy flojos en ataque, y el segundo tiene muchos problemas defensivos, por acumulación de faltas y poco dominante en el rebote.

Solucionado el problema de ataque gracias al enorme potencial, calidad y variantes que tiene Phoenix en los puestos del backcourt, el problema se presenta en el frontcourt. Y es que, Robin Lopez (ahora lesionado) no es el jugador dominante que debería de ser por su estatura y embergadura, y promedia menos de 8 rebotes cuando debería promediar más de 10. Para cubrir su baja, han reclutado a Earl Barron, un jugador que es toda una incógnita tanto sus oportunidades para jugar como el resultado que ofrecerá. Así, que el cielo al que Phoenix podría aspirar gracias a su juego exterior, se ve coqueteando con el infierno por los problemas en la zona y es que a medida que avance la temporada y el juego se ensucie o se ponga más serio (como querais llamarlo), la zona empezará a tener más importancia y allí es donde los Suns son un coladero.

A pesar de eso, este equipo tiene la calidad, la química y la veteranía para conseguir alcanzar PO, pero si no consiguen reforzar el interior se pueden quedar fuera a las primeras de cambio en la postemporada o aún peor, registrando un resultado positivo en la Regular Season pero insuficiente para llegar a PO, porque en el Oeste, sigue habiendo mucha competencia en los equipos del nivel de Phoenix Suns.